Aquella mañana de verano en la pequeña casa tras las montañas, donde me encontraba solo con 3 perros y un gato impertinente, he despertado, y aun no sé si por lo que había significado la noche anterior donde me acosté con mil sonrisas en mi rostro, o simplemente porque muy dentro de mi sabía lo que pintaría ese día ‘’común’’ tras la magia de lo extraordinario de cada amanecer, al quitarme las sabanas frías naturales de las montañas he pensado en que este sería sin duda alguna un día maravilloso y he colocado el pie derecho en el piso de un modo un tanto simbólico y representando así en mi universo físico la esperanza de que aquel fuese un buen día, a su vez aquella frase tan simple pero que entendí su importancia y era: hoy será un día maravilloso, no era para entonces más que eso, una frase y un gesto al ponerme de pie, pero de alguna manera todo comenzó a andar yo diría que perfecto más que por simple casualidad o suerte, por naturaleza y simplicidad de todo lo que nos rodea. Llego la noche y la mañana siguiente repetí el proceso y los resultados fueron los mismos, las cosas simplemente salían de forma tan natural y esos tropiezos que nos damos con todo cuando auto asumimos que es un mal día, para entonces no existían. Todo esto sin embargo se podría tratar de simple suerte o como queramos llamarle y ello lo comprobaría al siguiente día donde a las 6:58 am suena mi teléfono y se tornaba para entonces una conversación un tanto incomoda la cual de algun modo acepte que arruinara mi día, lo primero que me ha pasado es que se me han enredado los pies en las sabanas al pararme y por poco termino en el piso, así ha sido el resto del día. Ahora me pregunto cuán importante puede ser la forma de despertar cada mañana y como asumamos ese nuevo día, sin duda alguna no somos los únicos influyentes y el medio ambiente que nos rodee para entonces será un punto clave en todo esto, más la actitud y las ganas de ser y sentirnos útiles para el mundo en ese despertar será determinante para que cada día sea de éxito o fracaso en nuestras vidas.

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