sábado, 16 de junio de 2012

Falsas sonrisas

Detras de una gran sonrisa se pueden ocultar los majestuosos misterios de pasión y locura infinita así como también la tortura de un fracaso del cual nadie se enterara que perdura en el interior de quien ha perdido el rumbo en el silencio. ¿Qué tanto podemos ocultar al sonreír y que tan malo puede ser tal cosa? me pregunto ahora mismo, me vienen 3 vagas ideas a la mente y definiéndolas partiría del hecho que nos ocultamos  de la verdad tras la felicidad ficticia y es que la felicidad puede que no sea más que un simple estado en el cual decidimos estar o dejarlo a un lado de nuestro camino, ese camino que se mantendrá avanzando junto a nosotros para que cuando decidamos ser nuevamente felices simplemente sea alcanzable tal cosa, el otro punto seria el hacer feliz a los demás sin importar cuanto valga hacerlo y sin duda alguna una simple sonrisa junto al brillo de unos ojos pueden irradiar el más grato momento en la vida de alguien y puede que muchas veces nosotros ni siquiera percibamos tal cosa, hace poco he conectado este punto con un tercero que mencionare dentro de poco y es que un par de semanas atrás venía con mi madre del hospital y simplemente no es un lugar agradable para estar pero en la entrada del hospital un pequeño árbol y allí un viejo hombre con su ropa destrozada, largo cabello y muy sucio, comía tirado en el piso, siempre me ha sido agradable hablarles a los indigentes de echo una amiga reía mucho de mí cuando le conté esto pero es que pueden llegar a ser personas maravillosas, una vez incluso encontré uno que hablaba inglés y de algún modo muy inconcreto tuve una buena conversación de 4 minutos mientras este sujeto me regañaba desde donde estaba sentado por mi patética pronunciación, el caso es que de quien les hablaba, el señor del árbol cuando pase por allí tan solo sonreí diciéndole buen provecho, fue algo un tanto insignificante pero creo que para él ha valido mucho ya que la sonrisa que ha salido de su cara borro la miseria que le rodeaba y un gracias inundo aquella avenida, luego continué caminando riendo y le he dicho a mi madre: esas son las cosas que te alegran la vida y ella sonrió preguntando ¿que había contestado aquel señor?, y recordé que esa misma mañana había hecho lo mismo pero aquella persona no contesto y me vi un tanto enojado, me he preguntado molesto por que no me ha respondido y le he tildado de cientos de cosas los 6 segundos que pudieron haber pasado hasta que voltee y note que aquella persona hablaba sola moviendo sus manos de un lado a otro, ni siquiera habrá notado que alguien le hablo, y lo mas irónico, quizás para entonces estaba siendo feliz en su mundo, qué más da la manera que se sea o no feliz si hace 4 años una hermosa chica de ojos azules poco antes de correr con su largo cabello danzando de un lado a otro mientras sonreía y después de leer una carta que había hecho para ella me dijo: que los locos eran las personas más felices del mundo. Llego entonces al tercer punto del por qué sonreír cuando  no hay razones para hacerlo y es quizás la esperanza auto negada que nunca perdemos por más que queramos de que esa sonrisa que nos fingimos a nosotros mismos y al mundo nos haga realmente felices sin un por que conceptual si no simplemente sonreír por que vale la pena vivir y ver cosas simples y hermosas, una nueva canción por escuchar y un nuevo amor de tu vida por conocer.



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